

La palabra Magia ha definido a lo largo de los siglos tantas prácticas insanas que ha tenido y sigue teniendo para el gran público una aceptación muy peculiar y negativa, casi demoníaca, siempre asociada a finalidades egoístas y peligrosas. Sin embargo, es necesario rehabilitar para siempre este Arte, esta Ciencia Sublime, y borrar de la mente de los que no están iniciados esta desgraciada confusión.
En efecto, la Conciencia colectiva, tan solo percibe de la Magia Blanca lo que la Iglesia, la Ciencia occidental y las prácticas inmundas, derivadas del ocultismo le han atribuído.
Lejos de hacer la sabia diferenciación que los paganos hacían desde siempre entre la brujería y la magia blanca, la iglesia, sin excepción, vetó todas las prácticas susceptibles de ir en el sentido del rezo de sus fieles.
Pero, ¿qué son, todavía hoy, las sencillas velas, encendidas con devoción en las iglesias? ¿Y las lamparillas suspendidas frente a los íconos? ¿No sería la perpetuación, muy simplificada, de una magia tan antigua como el tiempo que renegada por la ignorancia?
Entonces, ¿porqué pretender que la persona que enciende unas velas e invoca la divinidad Eterna a través de los nombres sagrados? ¿El conocimiento de las Leyes Cósmicas sería puro demonismo? No era así como se denominaba cada uno de los adelantos científicos y tecnológicos de la Humanidad, cada una de las tentativas de poner fin a su servidumbre y de demostrar lo absurdo de todo dogma.
Las Ciencias Ocultas proponen una Enseñanza dada bajo el nombre de «Doctrina Esotérica» o «Doctrina Hermética». Dicha doctrina es, en cuanto a sus procedimientos de divulgación tan diversa como la Historia de los Hombres. Pero, en cuanto a su fundamento, su esencia, por el hecho de que enseña las Leyes Eternas, es la perennidad del Universo. Los antiguos egipcios la llamaron «La Doctrina del Cielo Estrellado».
Sin entrar en detalles, la meta fundamental de esta enseñanza puede explicarse así :
- El mundo material en el cual vive el ser humano no es más que un plano de existencia entre muchos otros. Sin embargo, este mundo material es para el hombre una cárcel de una tenebrosa oscuridad. Este materialismo dificulta cualquier intento de acercamiento a otras posibilidades de existencia. El hombre no canaliza sus esfuerzos hacia la captación de otra Realidad Inmaterial. Sin embargo, por mucho que hagamos, el hombre siempre tendrá que enfrentarse a los 3 sellos de la materia densa: el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.
- Demuestra cómo es únicamente en el intento de vencer su ignorancia y descubriendo otros modos de existencia, más sutiles e impalpables que el hombre se liberará de la fatalidad de su vida.
- Esperando este descubrimiento, puede aceptar como verdadera la experiencia de los que se han liberados de la materia densa de la tierra a través de la Magia Blanca, y que han hecho suyos los Principios y la descripción del Universo Inmaterial. Quienes así se han iniciados, siempre han divulgado sus enseñanzas. Y es este que permite a cada hombre y mujer de poner fin al sufrimiento consustancial a la condición humana.
La palabra Magia revela por su estructura lingüística el carácter sagrado y divino de su significado. Mirando hacia sus orígenes indo-europea, comprobadas en Sanscrito, en Pehlvi y en Caldeo, la declinación de «Megh», «Magh», «Mogh», del cual procede la palabra Magia significa «la excelencia», «el sacerdocio», «el conocimiento supremo», y la palabra «maghdim» construido sobre esta raíz significa en caldeo «la más alta sabiduría».
¿Cual es el interés para el hombre del siglo XX de emprender una búsqueda de sus orígenes y en particular de adquirir este saber escondido? La respuesta es una evidencia cuando se plantea de otra manera. Cuál es el interés que tenemos por la ciencia: TODO. Ahora bien, la magia blanca es la ciencia en su aceptación más absoluta.
Por lo tanto, la Magia Blanca revela las Leyes del Universo y enseña a los hombres como a través de la sumisión a dichas Leyes pueden liberarse no sólo de la enfermedad y la soledad pero también de la angustia de vivir en el desconocimiento profundo de su propia naturaleza.
Sin embargo, más que una ciencia es un arte. Si el intelecto mediante una investigación rigurosa se debe de comprender este saber, la emoción y el ser entero del que practica la magia deben implicarse en este proceso.
Par terminar, la Magia Blanca es un Rezo, completo y activo:
- Es un rezo porque llama, a través de los rituales, el Ser Único. El está en todo y en todas partes: en el átomo de materia observado por el investigador, en la inteligencia del psicólogo o en el Bien Absoluto buscado por el místico.
- Es completa porque pone a contribución, no solo el pensamiento y la emoción del operador (con el rezo) pero también porque utiliza el componente único del Universo: el electromagnetismo.
Por lo tanto, la Magia Blanca es la Ciencia y el Arte de someter el electromagnetismo individual a la acción del electromagnetismo Universal con el fin de desnudar el entrelazamiento neurótico de las energías que estructuran el psiquismo y el intelecto. La Magia Blanca permite así que la salida a la superficie de un estado divino en el hombre.