

El vidente puede utilizar varios técnicas:
El vidente practica con la ayuda de una bola de cristal. El concepto es que la bola de cristal gracias a su pureza absorbe los diferentes tipos de luces, y que las formas, los colores y los movimientos en su interior le permite al vidente leer el futuro.
Este arte divinatorio es el más famoso pero el menos expandido, su dominio es mucho más complejo que un Tarot.
Existen bolas de cristal en cristal o en cristal de roca. A través de la bola de cristal de roca es mucho más cómoda porque tiene propiedades debidas a su naturaleza mineral. En general, la bola de cristal lleva en sí una fuerte carga energética.
El vidente no ve en la bola como ve una película. Cuando el vidente sumerge su mirada durante unos diez minutos en el centro de la bola, se acaban formando volutas de humo, como nubes que estirándose y rompiéndose forman imágenes. La bola de cristal es un soporte divinatorio que necesita mucha práctica por parte el vidente.
El oráculo de Belline debe su nombre al famoso vidente Belline que ejerció su arte de los años 1950 hasta los años 1980. Sus predicciones se hicieron célebres tanto en el mundo del deporte como político.
Un día Belline recibió como regalo de uno de sus clientes papeles y manuscritos de más de un siglo que había pertenecido a uno de sus predecesores. Examinó los documentos; se trataba de unos manuscritos del célebre Edmond, uno de los más famosos vidente del siglo XIX. El azar quiso que este vidente ejerciera en sus tiempos en Paris, en el nº 30 de la Calle Fontaine mientras que Belline vivía en el nº45 de la misma calle.
Las cartas estaban anotadas por el vidente Edmond. Había 2 juegos: un tarot de una gran belleza, versión personal que Edmond había hecho el mismo del Tarot de Marsella y otro que sería más tarde el Oráculo. El primero lo había utilizado Napoleón III y el otro Víctor Hugo.
En 1961, el vidente Belline hizo editar este juego bajo el nombre de Oráculo de Belline.
Las cartas que constituyen este oráculo son una síntesis sobresaliente entre el Tarot y la Astrología. Son, además, de fácil interpretación para el vidente y un soporte extraordinario para la adivinación por su acción fluida, dibujos evocativos y por que sugieren las intuiciones espontáneas. Cada carta expresa una idea, un sentimientos, una visión, una alegría, una dirección a seguir, un conflicto que debe ser evitado. El oráculo se presta a todo tipo de métodos de tirada, uno tan sólo tiene que elegir el que el que más le convenga de acuerdo al tipo de pregunta que se quiera formular.
El oráculo está compuesto por 52 cartas, hay 7 planetas representados en grupos de 7 cartas y cada uno permite a través de símbolos aportar información adicional al vidente con los valores planetarios: El Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Los videntes explican que mediante técnicas de oración, trance o meditación -cuando no mediante un shock profundo- pueden tener una vista más elevada de conciencia, donde el horizonte del tiempo se extiende más allá del momento presente. La mente objetiva no siempre puede reprimir a la mente psíquica. Y en ciertas ocasiones lo fantástico, aquello que parece increíble o imposible, deja su huella en la realidad más cotidiana. El vidente capta ese acontecimiento extraño y lo anuncia también a veces de modo extraño casi incomprensible
Se trata lo más a menudo de flashes (imágenes breves que le aparecen al vidente). Este tipo se puede producir con o sin contacto físico entre el vidente y el consultante. Numerosos videntes simplemente necesitan una foto para practicarla.
La lectura de las líneas de la mano es una de las más conocidas y más antiguas. Las manos hablan y hablan de Ud. El interior de sus manos es un verdadero mapa para establecer su carácter pero también su futuro con la ayuda de un vidente. Sus dos manos son diferentes la una de la otra, le permitirá entonces al vidente hacer diferentes diagnósticos y responder perfectamente a sus preguntas. La mano con la que escribe le permitirá ver su futuro gracias a la lectura de sus líneas. Su otra mano permitirá describirle personalmente y da algunas informaciones complementarias en cuanto a su carácter y a su estado de ánimo. Así sus dos manos le dan informaciones sobre Ud. que le ayudará para seguir adelante y llegar a la felicidad gracias a la elección del buen camino, el que es suyo. El interior de su mano cuenta con cinco líneas distintas, la línea de la cabeza, la línea del corazón, la línea de la vida, la línea de la suerte, y la línea del destino. El vidente le iluminará gracias a las líneas sobre estos diferentes ámbitos.
Se basa sobre los movimientos del péndulo, limita bastante al vidente puesto que sólo contesta a preguntas cerradas (respuesta si o no).
El péndulo es un medio que permite interrogar la intuición del vidente. La radiestesista establece una convención mental, un acuerdo con el subconsciente, por ejemplo: Si el péndulo gira en el sentido de las agujas del reloj, la respuesta será positiva, si se queda inmóvil, la respuesta será negativa. La pregunta se hace mentalmente, es necesario vaciar la mente para no influenciar la respuesta, segundos después, con la ayuda del vidente, se moverá el péndulo bajo la impulsión de su intuición. Estos movimientos de la mano son totalmente involuntarios, son reflejos incontrolados.
El péndulo permite entonces dialogar con su intuición, con su subconsciente, con su “vidente” interior.
La cafeomancia o lectura en los posos del café es el arte adivinatorio que utiliza el vidente interpretando los dibujos efectuados por el café para conocer el futuro. Aunque la tradición adjudica los primeros pasos de la cafeomancia a los franceses en el siglo XVII, al parecer, la costumbre de desentrañar lo que podía manifestar un recipiente que había contenido café es bastante más antigua. Desde sus orígenes, en el continente Africano y Asiático (Etiopia y Yemen) en el siglo XV(domesticación de la planta del café), y gracias a su gran éxito en un mundo Árabe donde las bebidas alcohólicas están prohibidas, el café se extendió por diversos horizontes como el norte del continente africano, Persia y Turquía. Los mercaderes venecianos lo comenzaron a exportar a finales del siglo XVI, de ahí que las primeras referencias europeas a la cafeomancia sean tan tempranas. El florentino Tomas Tamponelli escribió en el siglo XVII un pequeño manual dedicado a la práctica de leer los posos de café.
Existen tres métodos de lectura de los posos de café: el que utiliza la taza, la lectura en el platillo y mediante la cafetera. De entre estos tres, el más antiguo es el que utiliza la lectura de los posos del café dispersándolo en el platillo. El vidente realiza e interpreta el sistema del plato tras haber consumido el café el consultante, este cierra los ojos, piensa en aquello que desea preguntar y la formula en voz alta. Tras esto se coge el poso sobrante que ha quedado en el cafetera y se coloca sobre un paño de color blanco, lo que le permitirá al vidente efectuar una primera lectura ya que el líquido dejará una mancha en la tela. La observación de esta dará como resultado el primer signo a interpretar, un signo que da una respuesta general a las dudas del consultante.